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RADIO / BROADCAST

OPINIÓN . El deterioro de la cultura organizacional de la Radio. Escribe Horacio Barrios

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Horacio Barrios

Como en toda empresa, en la Radio existe una cultura organizacional. A que nos referimos con esto: Dentro de la empresa radiofónica, co-existen valores, actitudes, conductas y creencias con las que las personas que en ella laboran, interactúan cotidianamente y está en directa relación con los objetivos que la Radio quiere alcanzar.

Una forma de pensar y hacer las cosas… Una forma de decir esas cosas… Una forma de planificar. Es un comportamiento al que necesariamente deben adherir todos sus integrantes para evitar ser apartados.

Existen emisoras que no se plantean la importancia de estos conceptos y permiten que la cultura se formule en los quehaceres cotidianos y personales, que no siempre es bueno, y que se vaya enquistando en los interiores de la empresa radiofónica sin plantear objetivos a corto, mediano y largo plazo. Es decir, así como cayó… Quedó.

Emisoras que navegan al garete por el espacio radioeléctrico sin objetivos claros, sin un Director que los “dirija” y haga respetar esos principios, lo que impactará directamente en sus mensajes, su programación, en sus profesionales que no encuentran por inexistente, una cultura organizacional que los contenga, que los guíe.

Indudablemente, en estos casos la cuenta comercial no consigue adeptos para pautar en una programación mal constituida, producto de la falta de claridad en los mensajes hacia la audiencia.

Cuando el profesional concurre diariamente a su trabajo en la Radio, lleva consigo sus propias creencias, sus propios valores fundamentados en sus vivencias personales y una idea subjetiva de lo que la emisora es y lo que le representa en su inconsciente.

Una vez cruzado el umbral de la puerta, recomienza su readaptación a ese cotidiano laboral. Y si esto último no sucediera? 

Comenzaría un proceso de descontrol. La conducta de los integrantes de la emisora, sin un guía, se “desmadraría” y cada uno haría lo que le parece.

Abundaría el abuso de poder,  maltrato hacia los demás, arrogancia, soberbia y la falta de respeto hacia la audiencia, lenguaje vulgar, formas confusas de comunicación y la caída progresiva de la imagen pública de la emisora, ergo de la empresa radiofónica. Y todo estaría reflejado en el aire de esa Radio, por lo tanto el diagnóstico no le sería favorable.

Por esto, es importante mantener firmes los valores  de la empresa, aquellos que la guían, aquellos que la caracterizan y que la llevaran paulatinamente a cumplir sus objetivos de mínima y de máxima. Un manual de procedimientos que establezca los pasos a seguir en la emisora.

La actual Radio en nuestro país, muestra un deterioro progresivo que aparentemente nadie estaría dispuesto a detener. Ni hablar de apropiarse de las nuevas herramientas tecnológicas!

En el pasado, las audiencias se referían a lo escuchado en la Radio como una verdad indiscutible, al límite de lo absoluto, producto de la delegación de autoridad que la sociedad  depositaba en el medio para comunicar la información, de ahí la frase:lo escuché en la Radio”.

Hoy, en medio de ese deterioro se difunden noticias falsas como resultado de intereses espurios a los que responde el medio, a lo que se suma la comercialización de espacios radiofónicos a personas o sociedades ajenas a la actividad puntual, degradando así el control de calidad de la Radio.

Todo lo descrito es parte del deterioro generalizado de un medio que a casi 103 años de aparecido en el espacio radioeléctrico argentino, ha mostrado un notable crecimiento y liderazgo a través de los años pero al mismo tiempo y en el último periodo de la historia, un importante detrimento de la gestión.

Escribe Horacio Barrios
Periodista e investigador de Radio

 

 

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