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GLOBAL . El sangriento récord de 2022 contra la libertad de prensa

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El periodismo se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas del mundo y en nueve de cada diez casos, los asesinos quedan impunes.

Un total de 66 informadores murieron durante 2022 en relación al ejercicio de su profesión, 21 más que en el año anterior, según el recuento realizado por el Instituto Internacional de Prensa (IPI), que ha calificado esa evolución de «devastadora».

«La escalada de agresiones contra periodista en México así como la invasión rusa a gran escala de Ucrania fueron los factores determinantes tras el aumento de las muertes de periodistas», resume el IPI en su informe anual.

La base de datos del IPI, una red mundial de propietarios y editores de medios de comunicación con sede en Viena, establece cinco categorías sobre las muertes de periodistas en relación con el desempeño de su trabajo.

En 2022 hubo 39 asesinatos selectivos de periodistas por hacer su trabajo. Siete murieron mientras cubrían conflictos armados, más del doble que en 2021. Dos fueron asesinados mientras cubrían disturbios civiles y otros mientras estaban realizando coberturas.

Además, en otros 16 casos, «las circunstancias y el motivo del homicidio del periodista siguen sin confirmarse, pero no puede descartarse que se trate de un asesinato relacionado con el trabajo», señala el IPI.

América fue el continente más peligroso para los periodistas, con 38 muertos, 14 de ellos en México y 8 en Haití.

«Este año ha marcado uno de los periodos más negros que se recuerdan para la prensa mexicana. Con 14 asesinatos documentados, México siguió siendo el país más mortífero del mundo para los periodistas, incluso en comparación con zonas en guerra activa como Ucrania», denuncia el IPI.

Esta institución también se refiere al aumento de la violencia contra los periodistas en Filipinas, donde murieron cinco de los once registrados en la región de Asia-Pacífico.

El IPI denuncia en que la «impunidad alimenta aún más la violencia» y recuerda que la ONU lanzó en 2012 un plan para proteger mejor a los informadores que, lamenta, no ha sido suficiente.

«El periodismo se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas del mundo y, al menos en nueve de cada diez casos, los asesinos de periodistas quedan impunes, especialmente los que en última instancia ordenaron los asesinatos», denuncia el IPI.

Fuente: Redacción El Debate

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